miércoles, 28 de octubre de 2026

FRUTOS OTOÑALES Y BAYAS PELIGROSAS


No todo vale cuando salemos a pasera por nuestro entorno más cercano. El Otoño invita a salir, merodear por los campos, valles bosques y sendas naturales. Por eso, resulta conveniente tener unas pequeñas nociones, si queremos recolectar para sembrar o degustar. Los frutos generosos de nuestros árboles y arbustos (por ejemplo nuez, castaña. ciruela, higo, membrillo, avelllana) muestran sus mejores galas. Pero existen otros atractivos que son  bayas tóxicas (belladona, viburno, nueza por citar alguno)  no comestibles, os dejamos unas ilustraciones sobre ello.



 

lunes, 26 de octubre de 2026

VISIONES DE ULTRAMAR: VIAJE ALREDEDOR DEL MUNDO A TRAVÉS DE LOS ÁRBOLES EXÓTICOS

El fin de semana pasado (24 y 25 de octubre) realizamos una visitas guiadas por el Parque de Dª Casilda y algunos cuadros del reinagurado Museo Bellas Artes de Bilbao.




Aprovechando la oportunidad que nos brindó la exposición “Visiones de ultramar”, del Museo, basada en cuadros y fotografías de la Colección Cisneros sobre los “Pintores viajeros”, que en el siglo XIX surcaron el gran océano, en especial, hacia el continente americano para clasificar animales y plantas y dar a conocer sus paisajes a través de sus dibujos, cuadros y primeras fotografías, iniciaremos una expedición botánica y sensorial alrededor del mundo mediante los árboles “exóticos” de Doña Casilda en la que nos guiaron Alexander von Humboldt y los espíritus de Mogaje Guihu y Búho Gris.


Mogaje Guihu (Abel Rodríguez) en muinane “Pluma resplandeciente del gavilán bajoel sol”; era un sabedor: “alguien capaz de reconocer y nombrar las plantas y susrelaciones con los animales, las personas y el territorio”

Hace unos años le oí decir a don Abel Rodríguez, uno de los más extraordinarios pintores amazónicos, indígena nonuya del medio río Caquetá, que él no pinta paisajes sino chagras. Las chagras son las huertas de larga duración que los pueblos indígenas construyen en el interior de la selva y de las cuales depende su sustento, incluyendo vivienda, alimentación y medicina.

Para un ojo no entrenado, estas chagras son prácticamente invisibles, pues lo que podría parecer mero ruido selvático, caos y marañas caprichosas creadas por el soberano antojo de la naturaleza, es en realidad un complejísimo sistema de interacciones entre especies vegetales y animales ligado a los ciclos estacionales, a las fases lunares o a los hábitos alimenticios y reproductivos de las criaturas que viven y se alimentan en esas mismas chagras. Las pinturas de don Abel Rodríguez nos muestran de manera asombrosamente clara que no hay algo así como la jungla indómita y virgen: hay una comunidad de especies propiciada en gran medida por la mano de los indios, hay un cosmos allí donde nosotros, ciegos para leer los signos del bosque, solo vemos caos. Don Abel revela con precisión botánica y zoológica qué roedores se alimentan de tal tubérculo, qué pájaros anidan en tal o cuál rama particular, de qué color son las flores de aquel árbol, qué usos medicinales tienen sus hojas, qué partes son aprovechables para la construcción de una canoa y cuál es el ciclo de rotaciones del uso del suelo en la selva.

Podemos decir, sin exagerar, que la Amazonía ha sido cuidada y hasta modelada por la intervención de estos magníficos jardineros a lo largo de milenios. Y es gracias a las personas como don Abel Rodríguez que todavía quedan bosques allí.

Hemos tardado siglos en comprender que la selva no es lo opuesto de la civilización: es, muy por el contrario, una especie de Gran Biblioteca, un laboratorio donde la vida inventa cosas nuevas cada día y los pueblos amazónicos son los bibliotecarios, los científicos que intervienen con una precisión formidable para que el laboratorio siga funcionando.

Pinturas viajeras y obscenidad del paisaje, Juan Cárdenas

Al llegar nuestro punto de partida, fue recorrer alguna de las salas  del Museo ya que la colección permanente, después de tanto tiempo, ha recuperado y ampliado su sitio. Interpretamos el “Concierto de aves” de Paul de Vos y reconocimos algunas aves que habitan los paisajes imaginarios, visiones de ultramar: papagayos, tucanes, cotorras, pavos reales, …



“El jardín” de Iturrino y sus palmeras azules nos ayudaron a la comprensión de los paisajes inventados y reales, los creados por el hombre en parques y jardines, “jardines botánicos” en contraste con la inmensidad y complejidad creativa de la Naturaleza en las selvas y bosques tropicales.

En el Parque, por la “Ruta de la pimienta” nos sumergimos en los paisajes sudamericanos a través de árboles como el Ombú o Bellasombra, el Ceibo o la Jacaranda; nos trasladamos a las Indias orientales para conocer el indestructible Alcanforero, el “Árbol de la miel” y el Gingko o “árbol de las pagodas”; el “Árbol botella”, que almacena el agua en el tronco y el “Árbol pica pica” nos llevarán a Australia; las gigantescas Sequoias o el Ciprés de los pantanos, conífera de hoja caduca, a Estados Unidos; hasta podremos distinguir los tres cedros más importantes del mundo, el del Himalaya, el del Atlas y el del Líbano.







Y concluimos la vuelta al mundo en el taller del Museo para crear nuestro propio paisaje imaginario otoñal con hojas secas y otros materiales diversos, que hayamos recogido en nuestro viaje.

 

domingo, 18 de octubre de 2026

CON NATURALIDAD






Primeras pinceladas otoñales agrupadas en este audiovisual adjunto. Las hojas empiezan a desprenderse de las ramas de los árboles, con la ayuda del viento. La paleta de colores empieza a cambiar en nuestros árboles. Los primeros, rojos, ocres y amarillos inundan las imágenes de nuestro paisaje más cercano. Hayas, abedules, castaños y fresnos cambian de tonos. Los primeros rastros de los otros inquilinos de nuestros bosques los apreciamos buscando sus huellas. Es el momento de recolectar setas y hongos. Transitar por estos lugares nos sumerge en un mundo de inmensa tranquilidad en convivencia con nuestra aliada la Naturaleza.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

MISCELANEA OTOÑAL

 


Basta con pasear por un entorno cercano, en este caso el Parque Tecnológico de Zamudio y descubrir entre sus arbolado prominente los primeros síntomas de la estación otoñal. Intercalamos una serie de fotografías representativas dónde las tonalidades de algunos de ellos, los caducifolios, empiezan a mutar su variedad cromática, antes de que formen parte del humus terrestre.


Por otra parte, los primeros frutos generosos de temporada, como las castañas y bellotas que aparecen  retratadas en esta entrada nos sirven para reivindicar nuestra tarea ardua y longeva de reforestar con especies autóctonas.









viernes, 25 de septiembre de 2026

LO QUE ESCONDE LA PARCELA DE MADARI


Una parcela restuarada con ayuda de la DFB en la localidad de Bermeo se ha convertido en un  reclamo turístico más para los amigos andarines. Una pasarela de 70 metros salva el arroyo Madari y la vegetación que lo circunda. Numerosos especies autóctonas  cubren el terreno, gracias al esforzado trabajo realizado por las cuadrillas forestales de la Diputación foral. El camino elude la carretera y permite adentrarse en un entorno cercano al mar, donde especies como el madroño, la encina, el manzano silvestre, el sauce y el castaño resisten con  el paso del tiempo, El paseo se puede prolongar, ya por asfalto, si se quiere hasta el cabo Matxitxako

 

NUESTRO OTOÑO, A PESAR DE LOS CULTIVOS FORESTALES


Recién estrenado el otoño, no dejamos escapar estas imágenes repletas de color, que se pueden encontrar por parte de nuestros montes, bosques y entornos naturales. Siempre hay rincones, donde la variedad cromática de esta estación nos permite disfrutar, ante tanta monotonía, de intensos verdes generados por los árboles de hoja perenne. Los de hoja caduca también tienen su forma de expresarse; ocres, amarillos, rojos modifican la visión del paisaje.

 

domingo, 30 de agosto de 2026

LOS TEJOS OCULTOS DEL CUETO ANCINO


Podían ser más los fotografiados. Nos centramos en estos cinco ejemplares, de aspecto sólido, con troncos hermosos, con  porte elevado y copas pobladas que se agarran al terreno, resistiendo no muy lejos unos de otros. Estos tejos nos recuerdan que por muchas adversidades que sufran, ellos permaneces estoicos con el transcurso de los años. Pasadas las Hoces de Valdeteja, en las antiguas casas de las  majadas sale una pista que cruza el río, que poco a poco gana altitud y siguiendo la escorrentía nos vamos aproximando a su localización.