viernes, 23 de junio de 2017

CIUDADES JARDÍN


Resulta muy conveniente pasear por nuestro entorno urbano sin prisas, agobios, desprovistos de la rutina diaria. Relajados, con muchas ganar de indagar y conocer nuevos rincones y acariciar nuevas iniciativas como las que aquí os presentamos.

No todo es cemento, infraestructuras, gentío, tráfico, ruidos, asfalto y grandes edificios. También hay que saber mirar y encontrar esas pequeñas flores que buscan sus sitio, sus hábitat en plena convivencia con nosotros los humanos. En la doble página anterior tenéis una pequeña muestra de la flora urbana que florece a nuestros pies. Recogido en el libro Flores silvestres (Ediciones SM, 1985).


Por otro lado, esta reseña extraída de la revista El País Semanal  en el que nos animan a compartir la idea de los ciudadanos parisienses de adornar cada alcorque de los árboles con un incipiente jardín urbano. Se trata de conseguir una ciudad más amable, acogedora y de paso "verde". Además según aseguran en el artículo esta iniciativa ha contribuido a socializar a los vecinos de cada manzana, al intercambiar experiencias sobre el desarrollo de las plantas. Que cunda el ejemplo.

viernes, 9 de junio de 2017

EVOLUCIÓN DEL ÁRBOL


La Historia de nuestros árboles resulta compleja. Pero  siempre han estado presente, en la distintas épocas. Pinos, palmeras y robles, principalmente ocupan un lugar destacado en distintas regiones climáticas de nuestro planeta. En este esquemático gráfico podemos comprobar su desarrollo con el transcurso del tiempo. El polen y los restos fosilizados son dos elementos que nos permiten seguir la evolución de nuestros árboles. Se puede consultar en el libro Los árboles ( Plaza & Janes Editores, 1979).

lunes, 22 de mayo de 2017

CHARLA SOBRE EL HAYEDO DE ZILBETI

El Jueves 25 de Mayo a las 19.00 horas en la Ekoetxea de Bilbao conferencia sobre la lucha para mantener el hayedo de Zilbeti ante la amenaza de explotación de una mina de magnesita. Dos representantes de SEO/Birdlife, Ramón Elósegui y Lucía Peña serán los ponentes.

viernes, 19 de mayo de 2017

PRINCIPALES ESPECIES VENENOSAS QUE HABITAN EN NUESTROS CAMPOS

 De nuevo un reportaje muy ilustrativo e interesante rescatado de nuestra Hemeroteca publicado en la revista Biológica (nº 41, Febrero 2000). Por muy comunes que parezcan algunas de las plantas citadas conviene conocerlas mejor, porque los términos tóxica y venenosa suelen confundirse dando lugar a situaciones peligrosas.











sábado, 13 de mayo de 2017

BUSCA TUS RAÍCES, DESCUBRE TU PAISAJE



Cuando la lluvia humedece la campiña atlántica en el mes de mayo la brinda un aspecto secular. Las primeras gotas de la mañana aportan un frescor especial a los prados naturales y artificiales con sus hierbas altas, a punto de la siega.

 El mes de mayo es por excelencia el de las flores.y por extensión de las orquídeas. La serapias cordigera abunda en las praderas de siega por las que nos acercamos. Su hermosa lengua llama poderosamente la atención para los neófitos en la materia.


No pasa igualmente desapercibida la ophrys apifera. Al borde un prado se muestra en todo su esplendor. Aclamada por un incesante "cri-cri,cri-cri", el sonido de fondo que producen los grillos, principalmente los machos que debido al raspado de las alas anteriores y de las patas posteriores producen esa estridulación.

 
 Un penetrante aroma a rosas de una vivienda cercana embriaga el camino por el que avanzamos. Nos adentramos en el paraíso de los insectos y las primeras horas del día nos resultan oportunas para observar su hábitat natural. Como es el caso de estas dos mariposas: Vanesa Atalanta y Hyponephele lupina.


Se acerca el momento de observar al abejorro terrestre. Es el primero en libar las flores por la mañana como es el caso de la fotografía inferior y también suele aparecer después de un chaparrón, como el que ha sucedido esta matinal.

Aprovechando las pizcas de lluvia es  oportuno emplear todos nuestros recursos fotográficos y deleitarnos con esta super gota como se mantiene en equilibrio sobre la base de esta hoja. Firme y estoica aguantando los primeros rayos del sol y acompañada por el soniquete del trinar de los pájaros.


Con la Primavera las campiñas naturales se pueblan de distintos tonos de colores, señal de que su vegetación resulta muy variada. Junto a las gramíneas y leguminosas florecen otras plantas que tiene cierto valor ecológico y paisajístico. Un ejemplo es la margarita que muestra sus lígulas blancas extendidas, con un disco amarillo en el centro.


 Concluyendo nuestra ruta circular  abandonamos los terrenos de pradería y nos emboscamos por un terreno cubierto de coníferas y bosque mixto. Atravesamos en varios tramos un arroyo que muestra sus aguas cristalinas. Donde fluye la vida y un bioindicador de la buena calidad de sus aguas es este microinvertebrado  de la imagen de abajo.


 A modo de despedida, mientras realizábamos un alto en el camino, la lagartija roquera buscaba cobijo entre  las paredes de un muro cercano. Mientras jugaba al escondite con nosotros pudimos obtener esta instantánea.


sábado, 6 de mayo de 2017

PRIMERAS ORQUÍDEAS EN VIZCAYA



Muchas gracias a estas Orquídeas más propicias de la vertiente Mediterránea por mostraros tal como soisSerapias cordigera y parviflora Ophrys scolopaxAcera antropophorum, Anacamptis pyramidalisOphrys lutea. Al resto de flores retratadas igualmente nuestro eterno agradecimiento

sábado, 29 de abril de 2017

TEJOS, ORQUÍDEAS Y OTRAS CURIOSIDADES



No es conveniente cerrar los planes por adelantado. A veces es necesario alterarlos. La idea inicial de descubrir los tejos en el antiplano de la Sierra salvada en  territorio alavés se  complemento con la de observar también orquídeas.


La orchis purpúrea, la androrchis mascula y la anacamptis morio irrumpen con más o menos constancia a la vera de nuestro camino. Las recientes lluvias y el calor propician su germinación en estas altitudes.

  Los rebollos, quercus pyrenaica lucen sus vestimenta primaveral. prolongan sus largas ramas a modo de gigantescos brazos ocupando parte del terreno donde arraigan. Acaparan la luz para su providencial desarrollo.

 Tras una curva aparece el primer tejo que buscabamos. Orillado en el camino, casi suspendido en el vació,. A un lado de la pista muestra una frondosa cubierta vegetal. Su tronco es robusto con dos brazos no demasiado gruesos. Sus hojas no muestran frutos y el sol no le afecta demasiado en este tramo de subida.



En este enclave con cotas de altitud que van desde los 914  a los 1.107 metros subsisten posiblemente los tejos más ancianos del valle de Ayala, mayormente aislados. El viento, la lluvia, la nieve, el sol y demás agentes meteorológicos les castigan con fuerza con el paso de los años.

Pero no se encuentran sólos. El espino albar muestra sus relucientes flores de temporada.


Diminutos narcisos emergen agazapados bajo la protección de las calizas que abundan en ele terreno. Acompañados por otro cortejo florístico de montaña y propicio de la estación primaveral en la que nos encontramos: globularia, genciana, y grasilla de las fotografías inferiores reclaman igualmente su cuota de notoriedad.




 Y de nuevo él, el tejo del Portillo del aro. Enmarcado en la ventana de las ruinas de la ermita de San Vitores. Data del siglo VIII y sólo se conserva este arco de piedra y la figura que lo preside decapitada.



 No presenta el mismo aspecto en sus parte trasera con respecto a la frontal. Su tronco es ancho, retorcido, soportando las adversidades y rigores del clima de la zona.  Sobresale una gruesa rama que se expande en forma puntiagauda hacia el oeste. En su parte izquierda trasera aparece menos follaje de hojas, casi pelado. Podía tratarse de un árbol singular pero de momentono ha sido catalogado con tanl distinción.



De regreso, deshaciendo el camino, nos encontramos con estas retorcidas fotografías que nos propician los árboles que pueblan estos dominios. Retorcidos candelabros naturales que contrastan con el verde primaveral que inunda el paisaje.


  En última instancia aparece este arce, semioculto entre fresnos, avellanos y hiedras. Otra jornada más propicia para cargar nuestra mochila con ganancias netas de biodiversidad.