sábado, 23 de julio de 2016

POR LA VÍA VERDE DE GALDAMES

La red de las Vías Verdes e los Montes de Hierro surgió con el propósito de enlazar las dos Vías  Verdes existentes en la comarca de las Encartaciones:La Vía Verde Itsalur y la Galdamesa. Ambas tienen en común su origen eminentemente minero, vinculadas a la extracción de un mineral de hierro de gran calidad cuyo prestigio recorrió Europa hace siglos.


Comenzamos el recorrido en el barrio de la Aceña (Galdames) en dirección Sopuerta. En este punto, confluían en su época los vetustos trazados del ferrocarril Sestao-Galdames y el Castro-Traslaviña. Dispone este barrio de un hermoso paseo fluvial , alrededor de las minas Tardía y Berango. Que en la actualidad se ha convertido en un área de ocio y esparcimiento, con mesas y parrillas para disfrutar del día. Y un coqueto embalse donde tirar la caña en busca de truchas.


Estamos en un buen momento para pasear e impregnar nuestros sentidos del dulce aroma que desprende las flores, tantos de los árbustos como las silvestres que crecen a ambas margenes del camino. 

Lo mismo le sucede a esta Limonera (Gonepteryx rhamani) que aprovecha el día para libar un néctar que le permita saciar su hambre.. Se trata de un ejemplar dotado de una curiosa capacidad mimética. Ya que a su color verdoso le une la morfología especial de sus alas, y cuando reposa entre la maleza, parece una hoja porque imita perfectamente sus colores, nervios y forma.

Apenas transcurridos unos quinientos metros desde el el parking nos topamos con este ejemplar maduro de olivo. Agarrado sus raíces a las entrañas del suelo firme en el que habita nos sirve como símbolo de los secretos que  nos aguaran a lo largo del itinerario. Un verdadero libro de interpretación de la Naturaleza que moldea el paisaje, que antaño, fue de hierro, forjando la vida y el carácter de los habitantes de esta tierra.


La aguileña (Aquilegia vulgaris) con sus espolones fuertemente corvados se mostraba omnipresente en el recorrido. Más esbeltas unas, más apagadas otras, emboscadas con las herbáceas daban colorido al paisaje matinal.


Frondosos árboles tapizan nuestras miradas, ocultando el curso del río que transita a nuestros pies. Los alisos (Alnus glutinosa) hunden sus raíces en la orilla del cauce del río, sujetando el terreno. El verde  se convierte ahora durante el verano en el color predominante  del paisaje. Tupido y cerrado el camino paralelo al arroyo se hace en algunos tramos intransitable para los humanos. No es el caso de la Vía Verde que se mantiene libre de obstáculos, cuidada y adecentada para el tránsito de peatones y ciclistas por su entrañas.

Los túneles de diferente tamaño y construcción  a los de antaño permiten el paso para los humanos y animales por debajo de la red de carreteras que comunican este enclave vizcaíno. Quedan aún presentes algunos originales que al adentrarse en ellos permite rememorar con cierta nostalgia lo acaecido en épocas pasadas.

viernes, 22 de julio de 2016

EL AYER Y EL HOY DE NUESTROS BOSQUES


 Bosquejando en la hemeroteca encontramos este artículo publicado en la revista Biológica, nº 54 (marzo 2001) sobre la situación por aquellos años de nuestros bosques. Si lo comparamos  con la situación en que se encuentran actualmente nuestros bosques podemos sacar conclusiones reveladoras. ¿A lo mejor no hemos evolucionado tanto, verdad? Muy recomendable la bibliografía que se cita en el mismo. Si se quiere profundizar más en la materia resulta imprescindible leer El estado de los bosques del mundo 2016  por aquello de establecer  comparaciones.


miércoles, 29 de junio de 2016

AFLORA LA VIDA TRAS EL INCENDIO DEL INVIERNO.


La zona de Munarrikolanda, además de Urkomendi y Arene, entre Sopelana y Berango, se recupera del devastador incendio sufrido durante el invierno pasado. Siguiendo este sencillo mapa superior, encontraremos vestigios del  pasado,   antiguas fortificacion es del cinturón de hierro y sobre todo el renacer  de la Naturaleza tras el fuego.


En este viaje no caminamos solos, el arrendajo, como indica esta pluma encontrada en la zona, nos acompaña con sus vuelo rasante y bajo alarmado por el peligro de seres extraños por sus dominios.

 Es sorprendente el cambio que ha experimentado  este accidente geográfico en apenas seis meses. Las flores cubren la cubierta vegetal, dotándola de colorido, que contrasta con el oscuro negro que blanden cortezas y troncos de los árboles y arbustos que sobrevivieron  al incendio.
 La daboecia cantábrica renace con vigor en esta ínsula verde que recupera poco a poco su anterior paisaje sin intervención humana que le ayude a avanzar a paso agigantados.

 Los insectos, diminutos como los de la fotografia superior, comienzan a poblar las flores, el suelo y los pequeños huecos de la madera muerta, en busca de una nueva morada en la que poder cobijarse.

Lo que queda al descubierto, tras la catástrofe, es este bunker defensivo, En su día la maleza y vegetación permitía camuflarse y defender a los soldados el cinturón de hierro bilbaíno. En la actualidad, su estrategia defensiva dejaría mucho que desear. Un objetivo fácil para el enemigo .Desprovisto de arbustos que le camuflen. Aunque por otra parte, aguantó muy bien los embistes del fuego no mostrando daños ni en el exterior ni en su interior.


Este madroño de la imagen se convierte en improvisado cruce de camino. Sorteando los laberintos del terreno embarrado por las lluvias estivales. Apenas muestra daños en su aspecto de las llamas.



No sucede lo mismo con este ábedul. En su parte inferior muestra su corteza blanquecina quemada, dañada por la acción del fuego. Pero si alzamos la vista, en las ramas superiores encontramos los brotes de las hojas tiernas y bisoñas de esta temporada. Un milagro para la vida.

 Avanzando por el recorrido previsto, la hierba empieza a colonizar el terreno, al igual que los helechos, mientras que se resisten a caer los árboles dañados por el fuego.

 Una estaca de un cercado, abrasada por las altas temperaturas soportada durante el incendio, pone la nota de contraste. La hierba sigue creciendo a sus pies, mientras ella se mantiene vigilante, protectora y defensora de la riqueza que en su finca alberga.

 Para los profanos del lugar, esta zona es rica en yacimientos prehistóricos, en concreto dólmenes, que están debidamente catalogados y en los cuales se puede encontrar una inscripción como la de arriba.

Abandonamos el paseo con una instantánea un tanto primaveral. un polinizado cumpliendo con su tarea nutre su cuerpo del néctar supremo que le proporciona esta flor.  La vida fluye de forma espontanea y nos hace recordar esa frase mítica que le pronunció el monte al ingeniero:

"No me toques, que yo sólo me regenero".

REPASANDO LAS FLORES


vayamos despacio. Pausados, sin  prisas, ahora que los calores aprietan y observemos las pocas flores que todavía persisten con el calor estival. las miramos en los campos y praderas de nuestra geografía. En  el sotobosque mas imbricado, en la umbría de los arroyos. Una simple parada para detenernos a mirar sus: pétalos, sépalos,estambres, caja de semillas,  y carpelos, por ejemplo. Una vez  seguidos estos paso nos aventuramos a identificarla. Por ciertos, estas  cuatro paginas pertenecen al libro La vida de las plantas (Sheehan, A) Ed. Mensajero, Bilbao, 1982




sábado, 18 de junio de 2016

¿CUÁNTO VALE UN BOSQUE?

Podemos elecubrar sobre las funciones de un árbol o un bosque y entenderemos que es imposible evaluaren su totalidad los beneficios que genera un ecosistema, a nivel más o menos local o global.Sólo el necio confunde valor y precio, decía Machado y pese a la moderna tendencia de evaluar en euros la biodiversidad y la Naturaleza, creemos que es imposible valorar lo que sólo conocemos parcialmente y siempre hay beneficios y significados que resultan invisibles ye incalculables.
Aquí mismo, en la montaña de al lado, el bosque garantiza el suministro constante de agua sin necesidad de embalses, a las localidades cercanas, y además produce un excedente para sostener una planta embotelladora. Pero no es sólo el bosque y su atmósfera  y el suelo que crea, lo que atrae y regula ciclos ciclos del agua.  Es el propio musgo que el  bosque favorece, el que retiene ingentes cantidades de agua, creando unas condiciones de elevada humedad atmosférica favorables a su vez al bosque  y de gran importancia para los manantiales. El sistema atrae las nubes, las ordeña y retiene  el agua para liberarla lentamente, a la atmósfera y al suelo. Incluso se ha descubierto que determinadas especies de árboles, pueden provocar la lluvia, cuando la necesitan, emitiendo partículas gaseosas capaces de condensar a su alrededor minúsculas gotitas de humedad atmosférica que terminan precipitando.
Mucho más conocidos son los efectos de las masas arboladas sobre la renovación del aire que respiramos y la retención del CO2 que, por sí misma, se ha convertido en un valor crematístico, por la necesidad de contener las emisiones de este gas  en nuestra atmósfera y frenar el cambio climático.
Pero también podríamos hablar de otros efectos sobre la salud, bien conocidos, como la capacidad de crear barreras contra el ruido, de retener plagas y hacer las veces de filtro muy efectivo contra la contaminación, de equilibrar la electricidad atmosférica, de alojar una gran diversidad de formas de vida, de regular el viento y otros fenómenos atmosféricos...
"El bosque protector" de Ignacio Abella.

LAS PLANTAS MÁGICAS DEL PIRINEO

 Las creencias botánicas con frecuencia se van transmitiendo de generación en generación. A pesar de los avances tecnológicos de nuestro siglo, la tradición oral preserva sus conocimientos como se demuestran en las siguientes páginas. Tomadas de Navarro, José Miguel (2013 Zaragoza) en su artículo Brujería y plantas mágicas de la editorial Prames, son sacbios consejos para seguir practicándolos.




martes, 7 de junio de 2016

LOS 30 AÑOS DE ARBA EN TALAMANCA DEL JARAMA

 Reencontrarse con estos agitadores de conciencias siempre resulta gratificante. Algunos de ellos y ellas incluso hacía mucho tiempo que no coincidían en un evento arbero. A los mejor, incluso, no habíamos coincidido desde la fiesta del 20 aniversario, hace ya diez años. Pero la localidad de Talamanca del Jarama nos recibió con calor y con un importante patrimonio que visitar durante el fin de semana.


Una primera vista a la fachada de su Ayuntamiento nos demuestra que en este municipio madrileño cobra cierta importancia el ladrillo. Un patrimonio importante por el que luchar y reivindicar su conservación en aras de un turismo sostenible.

 Un ejemplo de la relevancia del mozárabe en este enclave geográfico son las ruinas de la Iglesia de Campoalvillo. Apenas quedan literalmente tres paredes, donde la vegetación ha ido colonizando la superficie de la planta de la antigua Iglesia.


No sucede lo mismo con esta otra Iglesia perfectamente conservada en una plaza del pueblo. Sus arcos, ladrillos y planta demuestran la importancia del arte mozárabe en la zona.


 También cuenta con una zona ZEPA. Donde las avutardas campean a sus anchas ajenas al trasiego de los transeúntes. En esta ocasión nos conformamos con avistar una en la lejanía desde el punto en que nos encontrábamos. Pero, cuenta con una morfología geológica muy particular: como se pueden comprobar en la panorámica superior el pueblo no se vislumbra en ningún  momento, queda como sumergido en el horizonte. Apareciendo en un plano lejano e infinito la Cabrera.

Una pequeña exposición con fotografías, cartelería, libros y revistas de la Asociación que cumple años en el Salón del Puente fue el punto fuerte del fin de semana. El marketing  de los productos de los distintos grupos encontró su promoción durante la fiesta. Junto con la proyección de un documental elaborado por José Luis donde se narra la el origen y constitución de ARBA hasta nuestros días, contado por distintas personas que son y han sido miembros activos de la Asociación. Un boletín extraordinario para conmemorar el cumpleaños de la misma, verá la luz en próximas fechas, aún está en fase de imprenta. Al leerlo nos permite "bosquejar"  lo que se cuece dentro de ARBA. Los conciertos, con tres tipos diferentes de música pusieron el punto y seguido a la noche del sábado. Previamente hubo una comida de Hermandad, con distintos platos para contentar a todo tipo de comensales.


No faltó a la cita, el arbataxi cargado de viandas suculentas que degustaron con esmerado mimo los asistentes. La matinal dominical endulzada con un desayuno tradicional sirvió para entablar un debate abierto entre los presentes hilando temas variopintos sobre la Asociación que nos acoge. Entre algunas de las conclusiones se encuentran las siguientes:
  • Existen como tres décadas dentro de la Asociación.
  • Mayor contacto con el resto de tribus. Descomocimiento de las labores que realizan.
  • Posibilidad de crear dentro de la Asociación una consultora técnica.
  • En todo grupo o colectivo son unos pocos los que tiran del resto.
  • La labor de coordinación entre las distintas arbas y txirpiales ejercida por una persona que bien pudiera ser liberada para ello.