En la entrada anterior dejamos una imágenes oportuna sobre la importancia de los árboles muertos, muy vivos, por otra parte en nuestros entornos. En esta ocasión nos adentramos en el anillo verde bilbaíno para acercarnos a algunos de ellos. Y por otro parte, también descubrimos como se pueden convertir en esculturas al aire libre, de un museo natural. Muy bien esculpidos y cincelados por las manos expertas de un artesano urbano. Otro uso es factible, una vez caídos, derrumbados por el viento o otra causa adversa.
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