Los árboles solitarios se dejan retratar sin rechistar. Notables ejemplares autóctonos conviven en este vergel de biodiversidad: Higueras, alisos, avellanos, fresnos, robles, coscojas, acebos, arraclanes, laureles. sauces. Conforman un bosque tupido por el que se transita para llegar a una inmensa pradera donde las mariposas e insectos, pueden libar un néctar supremo en el variopinto cortejo florístico primaveral que cubre su superficie. Incluso las serapias también tienen su espacio en esta localización. Los dulces cantos de la avifauna irrumpen con fuerza a medida que avanzamos sobre el terreno. Ciertos aromas cándidos se desprenden mientras progresamos. Las aguas cristalinas del arroyo nos acompaña en este trayecto descendente. Estas múltiples especies forestales nos producen unas ganancias netas de biodiversidad. En ocasiones, no hace falta recorrer desorbitadas cantidades de kilómetros para descubrir auténticos paraísos aún sin civilizar.
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sábado, 25 de mayo de 2024
sábado, 27 de abril de 2024
LA MIRADA DEL HALCÓN DE URIZAR
A su manera y con un vuelo perspicaz, descubre detalles que a los humanos se nos escapan. Surca el cielo del entorno de Urizar, cercano a la costa de Armintza en el municipio de Lemoiz. Nuestro cuaderno de campo se llena de pequeñas notas: encinas vigorosas camufladas en la subida hacia la cota de Urizamendi; mariposas retadoras que no se camuflan ante la mirada de extraños por sus lindes; la campiña atlántica domina en el horizonte lejano mientras ascendemos; la costa y sus acantilados esconden refugios de aves y experimentos de energías eólicas; el Dios Eolo atiza con fuerza por este lugar, otorgando a los árboles formas naturales abstractas. Un entorno poco transitado para conocer mejor nuestro bosque autóctono, con vistas panorámicas espectaculares cuando reina el buen tiempo.
lunes, 14 de noviembre de 2022
EL BOSQUE AUTÓCTONO POR EXCELENCIA
Resulta muy gratificante recorrer parte de la Merindad de Valdeporres en Burgos. La humedad que proporciona el cauce de los ríos Nela y Engaña posibilita un paisaje frondoso de especies autóctonas. Según se va subiendo, los abedules forman un espeso bosque amarrillento que contrasta con el blanco de sus corteza. Pero las hayas elegantes, majestuosas y monumentales, han venido para quedarse. A su lado acebos, de porte arbóreo, muy estilizados comparten el terreno. Junto con serbales delos cazadores, con frutos rojizos muy llamativos para las aves, que obtienen de ellos su principal sustento. El sorbus aria, tampoco se queda atrás Pero quien predomina en este paisaje es el rebollo. Componiendo verdaderas esculturas vegetales dignas de figurar en algún museo.
Los hongos muestran su variedad dentro de este ecosistema. El arrendajo muestra con sus cantos y graznidos, quien es el dueño del terreno. Si nos desplazamos a otra ubicación, hacia el hayedo de Leva, el otoño denota su esplendor; verdes, ocres, amarillos predominan dentro de su hábitat ensalzando, a las hojas, el musgo y los caminos que lo atraviesan.
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