El relato del fuego pretende, a través de las opiniones y experiencias vividas por los profesionales, acercarnos al conocimiento del drama que para toda la sociedad y el medio natural suponen los incendios forestales (que en un 90% se deben a la mano del ser humano).
martes, 27 de septiembre de 2022
EL RELATO DEL FUEGO
El relato del fuego pretende, a través de las opiniones y experiencias vividas por los profesionales, acercarnos al conocimiento del drama que para toda la sociedad y el medio natural suponen los incendios forestales (que en un 90% se deben a la mano del ser humano).
miércoles, 21 de septiembre de 2022
DESPUÉS DEL INCENDIO HAY VIDA
lunes, 20 de junio de 2022
¿TE IMAGINAS UN MUNDO SIN BOSQUES?
sábado, 31 de julio de 2021
DESERTIFICACIÓN Y AUMENTO DE BOSQUE EN AÑOS PRECEDENTES
"Los datos del Inventario Forestal Nacional muestran inequívocamente que, en términos generales, la superficie forestal aumenta. Según recoge el documento Criterios e Indicadores de Gestión Forestal Sostenible en los Bosques Españoles, publicado en 2012 por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, ese aumento fue del 31% en el periodo 1990 – 2010. Hay que precisar que ese dato abarca la forestación (plantación en tierras desprovistas de bosque durante, al menos, los últimos 50 años), la reforestación (plantación tras incendio o corta en terrenos que sí estuvieron poblados de árboles alguna vez en los últimos 50 años) y la regeneración natural, es decir, la ocupación por los árboles de tierras de cultivo y pastos abandonadas. La reforestación incluye los cultivos forestales de especies alóctonas (no autóctonas) como los eucaliptos y el pino de Monterrey, así como de especies de pinos autóctonos y chopos. Si se considera la ganancia de bosque como un proceso contrapuesto a la desertificación, lo que importa es la regeneración natural que, según el citado documento, en el periodo 2003 – 2007 alcanzó una media de 48.000 has/año (una superficie equivalente al 6% de la Comunidad de Madrid)"
"Aproximadamente tres cuartas partes del territorio español se clasifican como áridas, semiáridas o sub-húmedas secas. Por el simple hecho de formar parte de estas categorías, se considera que esas tres cuartas partes de nuestro país son vulnerables a la desertificación. "
"El papel de los incendios forestales en el proceso de desertificación.La realidad es que el bosque no siempre vuelve. De hecho, el porcentaje de superficie acumulada recorrida por incendios forestales en los últimos 10 años es uno de los indicadores empleados para evaluar el riesgo de desertificación. La sucesión de incendios en un mismo lugar puede provocar grandes pérdidas de suelo, de modo que éste pierde su capacidad de sostener arbolado, que será sustituido por vegetación de menor porte, como arbustos, que podrían ser sustituidos por pequeñas matas, las cuales a su vez serían sustituidas por una cubierta herbácea y, en última instancia, a base de reiterarse los incendios, el suelo podría quedar desnudo. Es más, si el incendio es tan intenso que elimina el banco de semillas del suelo, no habrá que esperar a que ocurran otros fuegos para que sea imposible la regeneración natural."
"Volviendo al aumento espontáneo del bosque, hay que precisar que, en muchas zonas, la regeneración natural requiere la intervención humana para acelerar la conversión de los raquíticos arbolillos en árboles productores de fruto y evitar que su abigarrada forma de crecimiento (por ejemplo, esos endebles tronquitos de roble que ni siquiera son árboles distintos, sino diferentes tallos de una misma cepa) incremente el riesgo de incendio."
"Una mayor mortalidad de árboles aumenta el stock de madera seca e incrementa el riesgo de incendio y, con él, el de desertificación. A este respecto es importante subrayar que el porcentaje de árboles que presenta una defoliación superior al 25% ha pasado del 36,5 en 1987 al 78"
Tras estas afirmaciones, es necesario seguir en nuestra tarea de restaurar nuestros ecosistemas, con nuestras palas y semillas, en la estación adecuada como nos han enseñado desde el tronco de ARBA y sus ramas asociadas en los distintos puntos peninsulares.
lunes, 13 de noviembre de 2017
PAUTAS A APLICAR EN LOS BOSQUES TRAS LOS INCENDIOS
DISIPANDO DUDAS SOBRE EL ORIGEN DE LOS INCENDIOS
sábado, 16 de enero de 2016
A PROPÓSITO DE LOS INCENDIOS
domingo, 23 de septiembre de 2012
NOS ECHARON POR PALETOS
lunes, 3 de septiembre de 2012
INCENDIA QUE ALGO QUEDA
A las altas temperaturas y las escasas lluvias en muchas de las zonas afectadas, se une el recorte que las autoridades han aplicado a los programas de prevención y equipos de extinción —Parques Nacionales, por ejemplo, redujo en junio un 20% la partida de presupuesto destinada a ello, brigadas forestales sometidas a un ERE brutal en alguna Comunidad Autónoma—. Factores que no han hecho sino contribuir a avivar las llamas de estos incendios, muchos de ellos, además, provocados.
Restaurar un bosque, sus ecosistema asociado, lleva tiempo, ganas y aunar muchas voluntades. Los daños causados por las llamas en la flora y fauna de un bosque tipo no son cuantificables casi nunca en términos sentimentales, siempre en variables económicas. Por no mencionar las pérdidas de vida humana y de fincas de cultivo particulares o de viviendas construidas en lugares idílicos pero de difícil acceso ante una situación trágica y de emergencia como es la del fuego.
Para volver a contemplar una imagen de postal, con todo su verdor, sus árboles y arbustos, su flora y matorral asociado además de su propio sotobosque con la fauna pertinente han de transcurrir muchos años, más de 70 en concreto para que el bosque arrasado pueda volver a recordar lo que un día fue.
Transcurrido el periodo de lamentaciones y acusaciones múltiples sobre las causas del mismo es preciso actuar de inmediato. Preservar el suelo para protegerlo de posibles erosiones y que la capa fértil del mismo se traslade a otro territorio como consecuencias de las lluvias. Evitando el empleo de maquinaria pesada, hasta donde sea posible, para no dañarlo y permitir la regeneración natural de las semillas y de las raíces de la flora potencial de la zona afectada. Es comúnmente conocida la frase que con frecuencia le repite el bosque al ingeniero: “NO ME TOQUES QUE YO SÓLO ME REGENERO”.
Por supuesto, que de intervenir por medio de la mano del ser humano, dar prioridad a las especies autóctonas que componen la vegetación potencial de la zona dañada. No entraremos en analizar el caso de la reforestación con los cipreses ignífugos que continuaban en pie tras el incendio de Andilla. Doctores para ello tiene la ciencia y ante la peregrinación al lugar asolado de expertos de varios países para ver de primera mano la supervivencia de los mismos, que sean ellos quien extraigan los primeros dictámenes y conclusiones sobre lo observado.
Otra variable a tener en cuenta es la situación del abandono de las fincas rurales. El descenso de la población rural y como consecuencia el abandono de las tareas forestales que estos llevaban a cabo en los bosques: limpieza de maleza y sotobosque, las cortas para las suertes de la leña, mantenimiento y aperturas de cortafuegos, entre otras han quedado en el olvido. Se promueven iniciativas para recuperar las dehesas en los campos. Con una vuelta al pastoreo tradicional que permita a través del ganado ovino realizar una función desbrozadora en la limpieza del sotobosque, cortafuegos y fajas de seguridad. El problema es que se necesitan voluntarios que quieran sacar adelante la profesión de pastor.
Por último, quemar un terreno o superficie forestal en nuestro país resulta muy barato. El artículo 351 CP establece una pena de diez a veinte años de prisión para los que provocaren un incendio que comporte un peligro para la vida o la integridad física de las personas, aunque, matiza, los Jueces y Tribunales podrán imponer una pena menor en función de las circunstancias concretas del supuesto. Por otra parte, “Incendios de montes o masas forestales”, así define el artículo 352 CP el tipo del incendio forestal con una pena de 1 a 5 años de prisión y multa de 12 a 18 meses excepto que concurra el tipo del 351 que, a la pena de cárcel allí establecida, se suma una multa de 12 a 24 meses. Por otro lado, el artículo 353 CP agrava el delito de incendio forestal cuando concurra alguna de las siguientes circunstancias:
— Que afecte a una superficie de considerable importancia.
— Que se deriven grandes o graves efectos erosivos en los suelos.
— Que altere significativamente las condiciones de vida animal o vegetal o afecte a algún espacio natural protegido.
— Cuando se ocasione grave deterioro o destrucción de los recursos afectados.
— Cuando el autor actúe para obtener un beneficio económico con los efectos derivados del incendio.
En estos supuestos vuelve a recaer en interpretaciones subjetivas la calificación como especialmente grave de un incendio para aplicar la pena correspondiente. Es decir, queda al arbitrio del juez valorar la “considerable importancia” de la superficie afectada ya que no existen unas tablas porcentuales sobre cuántas hectáreas otorgan el carácter de “considerable” al terreno quemado.
Son necesarios más medios para investigar y perseguir a los pirómanos, pues apenas se detienen personas culpables en comparación con las superficies quemadas.













