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miércoles, 29 de julio de 2026

POR EL CAMINO A LA ERMITA DE SAN PEDRO EN LEMOA


Partiendo de la estación del tren de Lemoa vamos ganando altitud tras atravesar un puente sobre el río Arratia que nos conduce al barrio de Elorriaga final de  nuestro destino. Las débiles precipitaciones muestran un caudal parco y disminuido, con los fresnos, alisos y avellanos que lo circundan vigorosos y frondosos a `pesar de la escasez de agua que los alimente.
Según nos aproximamos a la Ermita; cornejos, espinos albares, laureles, avellanos, nogales, robles ,castaños y encinas asoman a nuestro lento caminar en la subida.
Los frutales (manzanos, higueras, perales) asoman en los huertos de las casas habitadas de este núcleo rural. En el perímetro que delimita la ermita tres notables ejemplares (encina, roble y fresno) dan cobijo y sombra a paseantes y avifauna. Una vistas panorámicas nos permiten realizar una interpretación del paisaje y el vaciado de la montaña para facilitar la labor de la empresa cementera que explota este recurso.
 

TRADICIÓN Y PAISAJE EN ARRATE


Partiendo del parque empresarial de la localidad de Eibar para alcanzar el Santuario de Arrate, las empinadas cuestas nos van descubriendo un paisaje agreste y rural. Caseríos diseminados con nogales y vegetación asociada a la campiña atlántica  (huertos, árboles frutales y ganadería ovina) componen  la estampa visual. Alcanzado nuestro objetivo, el haya se erige en principal protagonista. Distintas formas, portes y copas componen el merendero adyacente al Santuario. Regresamos por el denominado camino de la Virgen, más natural, con plenitud de árboles  y ar bustos autóctonos que lo jalonan en diferentes partes de su recorrido. Las vistas panorámicas nos permiten localizar entornos naturales  que se resisten, en cierta medida, a abandonar los usos gttradicionales.

 

sábado, 24 de octubre de 2015

OTOÑO EN EL BOSQUE DE GALERÍA

 Los hongos aprovechan la humedad del entorno para agarrase a cualquier sitio. En este caso sobre la madera muerta, no en este caso, para cobijar una importante colonia de setas.


 El musgo tapiza los rincones más inverosímiles de este pequeño bosque de galería o de ribera. Adquiere un color llamativo y fresco que cubre las partes bajas de los árboles y los troncos caídos.


 El arroyo Goietxa, en el municipio de Sondika muestra un caudal aceptable en esta estación del año. Incluso emite un clamoroso sonido en esta improvisada cascada en uno de sus tramos.

 Más abajo las hojas otoñales de los alisos, sauces y fresnos que adornan su recorrido componen un cuadro casi abstracto sobre el propio caudal del arroyo. Se amontonan y confunden con las piedras del propio arroyo.

 Dos detalles de las hojas durante el Otoño. En la de arriba vemos como se va alterando el tradicional color verde de la hoja. Hacia tonos cobrizos, amarillentos y oscuros.La moda otoñal también llega a nuestros bosques.


 En esta otra toma observamos el tapizado multifoliar de las hojas que cubren el sendero por el cual atravesamos. Un buen momento para reconocer los árboles que nos rodean y si se quiere, recopilar unas cuantas hojas para nuestro herbario personal.

 Seguimos avanzando en  nuestro camino y nos topamos con esta pequeña fuente, que nos permite parar y echar un buen trago de este agua fresca que nace en esta pequeña ladera de camino a Artxanda.

 LLega el momento de recolectar. Aprovecharnos de estos frutos generosos que nos proporcionan nuestros árboles en esta época. Las bellotas de la encina son material codiciado para aquellos que nos dedicamos a sembrar en terrenos yermos, desprovistos de vegetación.

 Esta vetusta encina ubicada al lado de la ermita de San Roque en Artxanda ha sido testigo mudo de innumerables escenas. Principalmente como muro defensivo del cinturón de hierro durante la guerra civil, donde en algún recóndito trozo de su corteza esconde alguna muesca de bala de la contienda.


 Por otra parte, este abedul de porte excelso, empieza a mudar sus hojas dejando al desnudo sus angostas ramas.

Nos aprovechamos igualmente de los frutos de este generoso bonetero para recolectar unas cuantas semillas que nos sirvan para conservar su especie en futuras restauraciones del paisaje.

miércoles, 29 de abril de 2015

CROMATISMO FULGIDO


 Los vestigios del pasado siguen presentes a un sólo click de la cámara. Nos adentramos en las entrañas de los criaderos de mineral del valle de Somorrostro, en el municipio de Gallarta. En la primera fotografía  se observa la explotación minera de Arguminsa. Distintos niveles de extracción de mineral convierten el subsuelo de Gallarta en un laberinto kilométrico de túneles.

 Vamos ganando altura en nuestro recorrido. Al fondo una nueva extracción de mineral, en este caso una cantera que suministra materia prima a las cementeras locales. En este entorno, aparecen las primeras flores que se detallan a  continuación.

 Los Cuernecillos, Lotus corniculatus asoman sus pétalos entre los herbazales que circundan el camino de subida.
 Otra que no se perdía detalle es la Fabaria o Siempreviva, Sedum Telephium que suele habitar en zonas antropizadas.
Por último, la Veza penachuda,Vicia cracca muy común  en prados pobres y cunetas, como el caso de la imagen.

 Paso a paso, nos aproximamos a la parte Oriental de los Montes de Triano, donde nos encontramos con las ruinas de los pueblos mineros y verdaderas moles de mineral que se expanden en las laderas. Grandes explotaciones a cielo abierto.

 La frondosa cubierta vegetal tapiza el antiguo paisaje de extracción de mineral. Los planos inclinados de los cargaderos y los edificios industriales quedan en desuso, colonizando árboles,arbustos y herbazales los restos del pasado.

 El paisaje se naturaliza adecuadamente. Un curso de agua recorre el trayecto paralelo al camino por el que transitamos. Los avellanos muestran sus vigorosas varas convirtiendo el terreno en impenetrable.

 La Cola de caballo, Equisetum hyemale florece próxima  a nuestros pasos.

 El pequeño arroyo trae un caudal considerable. Las lluvias invernales y las primeras  primaverales contribuyen a ello. En su cristalinas aguas refresca sus raíces un aliso.

 La flor del Saúco, Sambucus nigra muestra su tono blanquecino dotando al entrono de un colorido especial.
Quién se ha permitido una licencia extraordinaria para conquistar el paisaje ha sido el Tojo, Ulex europaeus omnipresente en cualquier parte de nuestro recorrido .


 Una última mirada a esta pirámide naturalizada, moldeada por los agentes atmosféricos que nos escolta nuestro tránsito a modo de almena de un castillo.

Este recorrido circular pone  fin en el Arboreto minero Dolores Ibarruri donde se recogen una muestra representativa de las especies más características de los valles atlánticos de Euskadi y como muestra este ejemplar de viburnum Lantana.