¿Cuántas conoces? Partiendo de la paya de Bakio, en continua ascensión, hasta el mayor enclave turístico de nuestro territorio, San Juan de Gaztelugatxe existe una variada diversidad florística.
Prímulas, brezos, lirios, aguileñas, pulmonarias, gamones constituyen un abanico representativo del entorno. La avifauna también muestra su carácter en la excursión. Porque no todo es subir las escaleras de piedra de San Juan y tocar la campana. Hay otra alternativa para pasar la mañana o la tarde por la costa vizcaína.
No resulta sencillo condensar en apenas 180 segundos 20 años de trayectoria. Un repaso minucioso se nos va de las manos, en duración, imágenes y textos. El motivo de su edición está relacionado con los encuentros del próximo mes de Mayo de todas las Arbas y txirpiales en Berzosa. Par los más íntimos, ya nos conocéis. Para el resto, juntaremos unas cuantas palabras que forman oraciones para darnos a conocer.
Las primeras fotografías se corresponden con lo que nos une, el significado de nuestro logotipo y una captura de pantalla de nuestro blog, en activo desde 2007, en alusión a quienes conformamos la asociación.
Según va avanzando el video nos topamos con Basajaun, el señor del bosque, al que muy pocos conocen en persona, pero en alguna ocasión hemos tenido la suerte de cruzarnos con él. Cartas a los medios de comunicación, reclamando más personas como él, y un cuento de lo que nosotros entendemos por Bosque son parte de nuestra Hemeroteca.
No somos pioneros en esta ardua labor, pero en nuestra trayectoria vamos dejando huellas: en forma de charlas; cursos de divulgación; diseño, ejecución desarrollo de itinerario botánico autoguiado; alegaciones y recursos en entes administrativos; edición bilingüe del manual del plantabosques, plenamente vigente en nuestros días; exposición sobre el bosque y la biodiversidad; por último, excursiones para conocer nuestro medio natural, en nuestro territorio y en otros con el resto de lasArbas.
Nuestro paisaje, verde plomizo, es admirado para muchos ciudadanos de otras Regiones climáticas, pero nosotros mantenemos el axioma: Nos han robado el Otoño. Los colores ocres, cobrizos, amarillos y rojizos del Otoño hay que descubrirlos como verdaderos tesoros en nuestra latitud. Para logralo también hemos hecho restauraciones, plantaciones y defensa de nuestros árboles y arbustos autóctonos. También nos hemos desplazado para compartir con otras Arbas el mismo objetivo.
Se van sucediendo las imágenes y nos acercamos al primer encuentro en Valsaín. Más jóvenes, joviales y con muchos rostros conocidos para los habituales de estas tertulias de fin de semana aderezadas con el zumo de la endrina. Nuestra asociación ha participado en casi todos los encuentros, hasta en el más sesudo de todos, el celebrado en Berzosa, os suena, para consensuar la definición de Bosque.
Otro punto y seguido en nuestra memoria se detiene en la colaboración puntual que realizamos con el Museo de BB.AA de Bilbao. Un fin de semana, o un día en el que en doble sesión realizamos una vista guiada por el Parque de Dª Casilda y por unos cuadros del interior de la pinacoteca previamente seleccionados para concluir la jornada con un taller en el que los chavales, protagonistas juntas sus padres, realizan verdaderas obras de arte con la de la mariposa.
Pero quizás, la actividad de la más orgullosas estamos es la celebración del Día de los bosques autóctonos, que no ha fallado en nuestro calendario desde nuestros comienzos hasta el presente año como se muestra en las fotografías del video.
Vamos poco a poco micorrizando. Creamos hace un par de años la Txirpiteca, un espacio de consulta de nuestra biblioteca, cerca de 220 ejemplares, sin servicio de préstamo, para conocer y entroncar con nuestros bosques y arboledas.
Y para ir finalizando el desglose del audiovisual, la banda marrón, que afecta a los pinos. Nuestro último boletín trimestral, el txirpiberri ya contaba parte de las plagas que afectan a los cultivos forestales. Participamos en la plataforma Kolore Guztiako Basoak desarrollando un modelo alternativo a la política forestal en nuestro territorio histórico.
Concluye con una instantánea que resume nuestra forma de afrontar la conservación donde se esconde un acróstico lateral que todos conocemos.
Es el momento de bajar la mirada al suelo. Buscar en el paisaje cotidiano las flores primaverales que empiezan a tapizar de colores la alfombra de nuestra pradera y campo próximo; rosas, violetas, amarillos, blancos, rojos, azules cobran especial relevancia. Orquídeas, prímulas, violetas, geranios del bosque, ranúnculos, margaritas nos muestran sus brotes simplemente con pararnos y acercarnos a su desarrollo.
Los primeros brotes verdes de nuestros árboles y arbustos autóctonos también empiezan a mostrar sus ramas pobladas de hojas: avellanos, fresnos, robles, hayas, serbales, madroños, sauces, alisos empiezan a formar parte del paisaje.
Los cultivos forestales, pinos y eucaliptos ensamblan las propiedades forestales privadas. En algunas de ellas la plaga de la mancha marrón precipita las cortas precipitadas por parte de sus dueños desbrozando el terreno por la pesada maquinaria que se encarga de ello.
Todo esto se puede contemplar en este corto itinerario por el municipio de Lezama en el valle del Txorrierri en Bizkaia.
En apenas kilómetro y medio de recorrido, entre los barrios baracaldeses de Bengolea y Gorostiza, el río Castaños convive con una comunidad vegetal curiosa. Especies autóctonas y alóctonas le acompañan en ambas márgenes. La aliseda , con el alnus glutinosa, protege el entorno. Donde la falsa acacia, el saúco, el fresno, el ciprés, el laurel, el acebo, el castaño, los sauces, el chopo, el avellano, el roble, la higuera, el plátano de sombra y el arce también tienen su espacio.
Los cultivos forestal, como el eucalipto y el pinus radiata intentan sobrevivir en terrenos adyacentes, distanciados un poco del bosque de galería que protege el cauce del río.
Zorzales, mirlos, mosquiteros, lavanderas, herrerillos, urracas, estorninos, gorriones, carboneros y petirrojos trinan con sus cantos alertando de la presencia de extraños por los dominios de su territorio.
Helechos, plantas acuáticas y flores de primavera colonizan el terreno en algún tramo del cauce del río.
Cuenta con dos ramificaciones nuestro río. La que se detalla es la que proviene de las laderas del monte Bizkargi (Bizkaia). Se trata de un río vizcaíno cuyas aguas son tributarias directas al mar Cantábrico. En su nacimiento presenta un cauce humilde, un pequeño regato. Rodeado de pinos, los avellanos y sauces empiezan a cambiar su aspecto, tras el letargo invernal, con los primeros brotes verdes de sus hojas primaverales. En este hábitat, no transitamos solos. Un pequeño ungulado, transita por sus dominios, observado su rastro en las huellas cercanas al regato. Los insectos, también tiene cabida en este paraje; rodeados de helechos, flores primaverales y árboles viejos que sirven de refugio y vivienda para muchos de ellos. La biodiversidad en este pequeño reducto gana muchos enteros que no cotizan en ningún mercado internacional.
Profesionales o aficionados. Expertos o neófitos. Maestros o divulgadores. Conservacionistas o no todos debería familiarizarse con este gráfico. Comienzan a despertar nuestros árboles y arbustos autóctonos peninsulares. Cada uno a su ritmo, y empiezan a poblar sus ramas de hojas con formas variopintas. Una buena base para identificarlas de forma concienzuda.
No siempre nos interesamos por los lugares más cercanos. Preferimos desplazarnos para acumular experiencias y visitar entornos publicitados como recónditos e infranqueables a la visita de los humanos. Un buen ejemplo lo tenemos en la localidad de Zamudio en Bizkaia. Un reciente estrenado itinerario, con dos alternativas, una más larga con una pendiente cercana al 30% de desnivel, y otra más corta y llevadera nos permitir reconocer nuestro pasado, el presente y un atisbo futurible de nuestro paisaje forestal.
Fauna, flora, patrimonio histórico, antropológico, natural y acompañado de buen tiempo primaveral nos acompaña en una mañana repleta de hallazgos.
Desde el macho cabrío que reposa en un prado, a las flores que inundan nuestras campas:prímula veris, lathyrus aphaca,, iris spuria, narcissus pseudonarcissus. Especies invasoras, como la mimosa, el eucalipto mudando su corteza, la banda marrón que afecta a los pinos. El vuelo de un cernícalo observando a los que se introducen en los dominios de su hábitat. Un hayedo y un abedular, en reposo, expectantes ante la llegada de la inminente primavera, con los primeros brotes de sus yemas en sus ramas. Nuestros árboles y arbustos autóctonos en floración ya, cerezos, espinos y endrinos.Sin olvidar, el legado de nuestros antepasados, como un dolmen cercano a un bunker del cinturón de hierro defensivo de la guerra civil y restos de la calzada de los zamudianos que se remonta a la época medieval.