domingo, 17 de julio de 2011

EN 2080 LOS ROBLEDALES DEL PAÍS VASCO NO PODRÁN MANTENER SUS POBLACIONES ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO


Un equipo de investigadores ha estudiado la evolución de la futura distribución de los hábitats de los bosques vascos y determina que el cambio climático podría alterar las condiciones necesarias para el crecimiento de un árbol tan representativo de la tierra vasca como el roble (Quercus robur). Según los resultados obtenidos por Neiker-Tecnalia, en la región no se darían las condiciones de humedad y temperatura necesarias para su desarrollo a finales de siglo.



El estudio se ha basado en el supuesto de que en el futuro se cumplirán las condiciones de cambio climático más pesimitas y severas, y señala que para el año 2080 los robledales del País Vasco sufrirían una reducción importante o casi total de su hábitat. Esto sucedería porque en la región, no se darían las condiciones de humedad y temperatura necesarias para su desarrollo. Los técnicos de Neiker-Tecnalia consideran que este estudio pone de manifiesto la tendencia hacia la ‘mediterraneización’ de los bosques de Euskadi.

El centro tecnológico está analizando el posible impacto del cambio climático en la distribución del hábitat de especies forestales, dentro de los proyectos K-Egokitzen y Adaptaclima, financiados por el Gobierno Vasco y la Unión Europea (Interreg IVB SUDOE), respectivamente. Una de las finalidades de ambos proyectos consiste en elaborar metodologías que ayuden a entender cómo serán los hábitats forestales a corto y largo plazo.
En las conclusiones alcanzadas por los investigadores de Neiker-Tecnalia, se aprecia que el roble (Quercus robur) encontrará condiciones favorables para su desarrollo en latitudes cada vez mayores a medida que avance el tiempo.
A partir de los resultados obtenidos, y según la capacidad de dispersión del roble, los robledales tenderían a migrar hacia el norte de Europa. Sin embargo, mantendría su hábitat natural en territorio vasco hasta el año 2080, momento en el que se observa una reducción muy significativa e incluso la casi total desaparición del hábitat de la especie. El roble, aún mostrando una gran capacidad adaptativa ante los cambios climáticos previstos, en 2080 encontraría el umbral de condiciones en las que no podría mantener su población.
Del estudio se desprende que el roble perdería hábitat potencial en favor de otras especies mediterráneas, como el alcornoque. Otros árboles, como el caso del Rebollo, presentes en la geografía vasca, mantendrían sus poblaciones debido a que se adaptan a las condiciones climáticas propias de la región mediterránea.
Las predicciones realizadas para el alcornoque proporcionan uno de los ejemplos más claros de la ‘mediterraneización’ de la parte atlántica de la península Ibérica. A pesar de ser una especie típicamente mediterránea, en Euskadi podrían darse las condiciones adecuadas para su desarrollo a lo largo de la década de los ochenta del presente siglo.
Ello no implica que las especies mediterráneas vayan a sustituir a las que existen actualmente, ya que el estudio se ha llevado a cabo utilizando modelos estadísticos cuyos resultados no dicen donde se encontrará una especie en el futuro, sino dónde se dará una relación de condiciones climáticas parecidas a las que se dan donde se encuentra actualmente. Además, la distribución real de una especie está condicionada por una infinidad de factores que dichos modelos no tienen en cuenta, como puede ser la competencia entre especies, la capacidad de dispersión o la capacidad adaptativa a los cambios ambientales.

En el estudio de la evolución del hábitat, los científicos han tenido en cuenta un total de 19 variables bioclimáticas, entre las que se encuentran la temperatura media anual, máxima temperatura del trimestre más calido, mínima temperatura del trimestre más frío, precipitación anual o la precipitación en el trimestre más húmedo y en el más seco. Las conclusiones, por tanto, de esta investigación deberán ser complementadas en un futuro con nuevas variables que, al igual que las bioclimáticas, afectan a la distribución de las especies arbóreas.




1 comentario:

elcamperoinquieto.com dijo...

Pues una pena!!

no me imagino Euskalherria sin Robles!

Saludos camperos.