miércoles, 4 de julio de 2012

LA TIERRA PIDE UN RESCATE

Entre el logotipo de arriba y la imagen de abajo no hay mucha diferencia. Ambos necesitan de ayuda externa para rescatarles. Lo que sucede es que el planeta Tierra es visto como un inmenso botín, extraño al hombre y por debajo de él, que hay que conquistar y del que hay que apropiarse con el mínimo esfuerzo y el máximo beneficio. La Tierra no es vista como la gran Madre sin la cual nadie puede vivir y en la que todos estamos relacionados y somos interdependientes, que tiene recursos limitados y a la que debemos respetar y cuidar. Esta visión cosmológica mercantilista y de conquista, es la que ha creado la situación actual donde un 20% de la población mundial controla y consume el 80% de todos los recursos naturales.



Los líderes mundiales han estampado su rúbrica en más de 500 acuerdos en materia de Medio Ambiente entre los que sobresalen los pactos multilaterales de gran alcance: como los convenios sobre Cambio climático, Diversidad Biológica, lucha contra la Desertización, movimiento de Residuos. comercios de Especies Protegidas, de Protección de Humedales, asi hasta un largo listado hasta alcanzar la cifra mencionada con anterioridad.
Pero la firma de un acuerdo o convenio no significa que se hayan resuelto los problemas ambientales. De hecho, los acuerdos no han impedido que el clima, los ecosistemas, los océanos, el aire y el agua se hayan degradado tanto como ahora; que la demanda de materiales y recursos haya continuado resultando ser galopante y que el aumento de residuos esté lejos de garantizar un desarrollo perdurable.
Que la cumbre concluyera en fracaso no sorprendió a nadie. Salvo al Propio Secretario de las Naciones Unidas, Ban Ki Mun, que previamente se había explayado con la siguiente afirmación:

"La cumbre de desarrollo sostenible es demasiado importante para que fracase".

El nuevo documento establece que el desarrollo sostenible es una responsabilidad compartida por todos los países del planeta, aunque con diferencias en función de su nivel de desarrollo. Los países asumen que la erradicación de la pobreza es el mayor desafío global e implícitamente amplían el campo de actuación para su combate.
De momento tampoco habría nuevas fuentes de financiación para el fomento de las políticas de desarrollo sostenible, si bien se admite que los países en vías de desarrollo no pueden afrontar solos este reto. Logicamente, esta cumbre tropieza abruptamente con la crisis galopante que sufren las potencias occidentales, algunas de ellas opuestas frontalmente a ciertos avances que supongan destinar más recursos económicos al desarrollo sostenible.