martes, 18 de agosto de 2009

LA MIRADA INTELIGENTE

"LO QUE DIFERENCIA AL HOMBRE DEL RESTO DE LOS ANIMALES APARTE DE LA CAPACIDAD DE PENSAR ES LA DE DISFRUTAR DEL PAISAJE, ES DECIR, DE MIRAR EL PAISAJE CON MIRADA INTELIGENTE".
Josep Plá


La Fuente del Infierno es el punto de origen del nacimiento del río Sella. Al Norte de la provincia de León, el río de la tradición salmonera y de descenso vertiginoso, alimenta su cauce camino de la carretera que conduce a Oseja de Sajambre.


El hayedo que transita por el camino viejo en dirección a la Majada de Vegabaños, desde Soto de Sajambre, muestra su explendor, a la espera del otoño, donde mostrará su variedad cromática.En las setas, se pueden encontrar pequeños rastros de los habitantes de este tipo de bosque. Roidas en sus bordes, abastecen a la fauna autóctona. El serbal de los cazadores, el majuelo, y los fresnos conviven con robles y hayas predominantes en este entorno. Incluso podemos encontar un acebo con porte de árbol.
Desde el mirador del porro se puede obtener una vista panorámica de todo el valle. Rodeado de macizos montañosos y una cubierta vegetal espesal, el pueblo de Oseja de Sajambre aparece retratado diminutamente.

La humedad del hayedo mantiene intactas las gotas del rocío matutino. Las pistas que rodean al pueblo de Soto lo convierten en extremadamente accesible.Mantener su biodiversidad intacta es una cuestión de todos. Al encontrarse dentro de los límites del Paque Nacional de Picos de Europa, quizás, sea necesario ¿Poner puertas a la naturaleza? (Emilio Blanco et al, Quercus, agosto 2008). De esta manera, impedimos que se nos cuelen cazadores en busca del tiro de gracia en la piel de un corzo despistado. El agravante lo situamos, en el hecho de encontrarse acompañados por el guarda o agente medioambiental de turno.


Si todavía se disponen de fuerzas, podemos proseguir camino ascendiendo por la senda del arcediano en dirección a Amieva, en la provincia de Asturias. Las vistas una vez llegados a la cota máxima, resultan impresionantes, y un tanto bucólicas, con las vacas y caballos pastando libremente sobre unas praderas verdes sin barreras.