martes, 14 de diciembre de 2010

PUERTAS ABIERTAS



El Monumento natural del Monte Santiago(Burgos) nos propició una jornada interesante de puertas abiertas. Traspasamos el umbral de esta puerta improvisada en el paisaje y nos adentramos en un mundo mágico. Donde la Naturaleza hace y deshace a su antojo, sin importarle la intervención humana.

Estas estratégicas piedras alineadas simetricamente, puestas quien sabe cuándo y por qué, encuandran una imagen sugerente para los transeuntes del frondoso hayedo. El verdor del musgo adherido le confieren una instantánea peculiar, apenas visible por los que caminan por la pista central.

Dando vueltas por el hayedo, encontramos esta otra imagen. ¿Uno o dos árboles? Caprichos naturales a los que no hay que darles más vueltas. La Naturaleza, por principio, es sabia.

Como ocurre en esta pequeña vaguada. Los brotes de haya jovenes tapizan con mucho encanto el rincón, garantizando la regenaración natural del bosque. Es en este momento cuando me viene a la memoria aquella frase:

"Que le dijo el bosque al ingeniero: no me toques que yo me regenero".


Aprovechando el tapiz natural del musgo, mostramos la verdadera esencia del hayedo: sus frutos, el hayuco. Perfectamente disiminados, separados, encontramos las semillas que en un futuro compondrán los tupidos bosques de nuestra tierra. Y que los plantabosques agradecemos permitiendonos recolectar unas cuantas para proseguir en nuestra ardua tarea.

Por último, para aquellos que aborrecen la estación invernal, es durante esta época cuando los árboles adoptan una forma rígida y estoica, comnvirtiéndose en verdaderas esculturas del paisaje. Mezclándose con la hojarasca,el musgo y el liquen, confiriendo otro aspecto a la Naturaleza.