viernes, 9 de agosto de 2013

POR EL LABERINTO DE PEÑAS NEGRAS

Nos recibieron de buena mañana y quizás hambrientos estos buitres. Otean el paisaje y a quienes se desplazan por el entorno de Peñas Negras en la Arboleda en Vizcaya.

A mitad de camino disfrutamos de una vista panorámica muy actual. En primer plano, la amplia explanada del campo de golf. Al fondo, despuntando entre la bruma, la energía eólica producida por los aereogeneradores en el superpuerto de Santurtzi

Si alzamos la mirada hacia otro punto observamos una restauración forestal en altura. El pequeño bosque que sobrevive entre los cultivos forestales de pinos, en un futuro lejano tendrá acompañantes. ¿De qué especies?  Las que estiman pertinentes los dueños del terreno.

Arraigado al suelo, fijadas las raíces de este pino sobre el terreno a modo de zarpa de un dinosaurio imaginario que resiste en el devenir del tiempo.


No perdemos de vista a los auténticos supervivientes del bosque.Les miramos ahora con mayor detalle, vigorosos, altivos e incluso un tanto desafiantes. Orgullosos de resistir ante tanto cultivo forestal de pino que les rodea.
Entramos en el laberinto por la puerta imaginaria y descendemos por los escalones esculpidos en la roca. El ambiente es fresco en su interior, rodeado de paredes de roca caliza e incluso un pequeño charco en algún tramo.

Avanzamos en linea recta. Serpenteando a izquierda y derecha por el paso angosto por el que discurre el sendero. Casi a la salida encontramos dos árboles que nos abren paso.

La fotografía de arriba nos trae a la mente una imagen vista no hace mucho tiempo. Muy parecida al bosque fósil de Verdeña, en la Montaña Palentina. Las raíces de los arboles surcan la pared de roca en busca de un punto de sujeción sobre el terreno.



Resulta curioso observar la capacidad de adaptación al medio que poseen los árboles.En los lugares más inverosímiles despuntan para sobrevivir en las condiciones más variopintas. Éste nos indicó el punto de salida del camino.

En el descenso recordamos aquel bolero que decía: " Yo sé que tu estas ligado a mí más fuerte que la hiedra, jamas...." Roca o árbol. O las dos cosas simultaneándose. La hiedra con porte arbustivo.


A punto de concluir el paseo, descubrimos al pinzón macho con su plumaje de verano hinchando su diminuto cuerpo, posado sobre una rama de serbal de los cazadores. Se acerca la hora del almuerzo y busca desde su privilegiada atalaya algo que llevarse al buche.

Al que si contemplamos en plena faena de alimentación es a este zorzal común o malviz. Siguiendo su ejemplo nosotros también nos retiramos para comer.
Otro lugar conquistado al que volveremos en una próxima ocasión.