viernes, 27 de diciembre de 2013

TRAS LAS HUELLAS DE ANDRÉS ESPINOSA POR AMOREBIETA

Comenzamos a caminar. Pronto descubrimos que no viajamos solos. Un habitante del bosque deja su rastro sobre el barro. Las diminutas uñas sobre sus extremidades le delatan¿De quién hablamos?
El sendero por el que avanzamos se encuentra en la localidad de Amorebieta en Vizcaya. Un primer tramo del recorrido, por el que transitamos parte del parque Jauregibarria donde hay un panel que nos reseña algunas de las facetas de este insigne montañero local. Al que se ha dedicado este PR -BI 74.
En las proximidades de Ereño, observamos este color naranja en la corteza de algunos árboles acotados en una finca particular. Dotando al paisaje de un marco un tanto peculiar, como si se tratara de una tierra extraña, casi lunar.


Según avanzamos y tomamos altitud, la campiña atlántica que rodea el entorno se muestra en todo su apogeo. Propiedades de pinares que circundan el entorno rural, explotaciones agrícolas de uso doméstico, árboles frutales en el terreno particular, pequeñas edificaciones que conviven con otras tradicionales. Una vista panorámica, entre la bruma, nos acerca a las cumbres  próximas en la comarca del Duranguesado. 


Con el tradicional tejado a dos aguas, este reformado caserío, acoge a simple vista el hogar de 4 familias. Antaño una única familia, propietaria o arrendataria se encargaba de su uso y mantenimiento. Compaginando las labores agrícolas, ganaderas y domésticas con las industriales en las pequeñas empresas que empezaban a despuntar en la zona.


En el descenso hacia el Instituto Urritxe, penetramos en el esplendoroso robledal que acompaña a la ermita de San Juan de Ofrendo. Con el color cobrizo, ocre de la hoja del quercus, últimos síntomas del otoño por estos parajes.


Atravesamos un  túnel, por debajo de la carreta que circunvala el núcleo de Amorobieta. Nos detenemos un momento para retratar esta hoja. En ella se muestran las fases por las que atraviesa durante el otoño. Desde el verde más oscuro, hasta el amarillo pálido, la hoja descompone su tono para luego  volver a brotar durante la primavera.


El mapa del recorrido por el que hemos caminado nos devuelve a nuestro punto de partida.El parque de Jauregibarria. Nos detenemos unos minutos para contemplar algunas de las especies que lo pueblan.

Las hojas del haya muestran el color propio de la estación en la que nos encontramos. Próximas a desaparecer del árbol y dejarle desnudo de su cubierta ante el invierno que se aproxima.
El tejo se muestra fresco, vigoroso y con mucho follaje. Buena señal que a pesar de su lento crecimiento, en un futuro seguirá presente a la vista de todos los que transitan por el parque.

El arce campestre flanqueado con dos de sus últimas hojas otoñales, los nuevos brotes invernales que le dotarán de un nuevo aspecto durante la primavera.