sábado, 18 de julio de 2015

POR LA SOMBRA DEL ARROYO DE BASOBALTZ

 Lezama esconde en su núcleo más rural un bosque acogedor. Atravesado por el arroyo de Basobaltz la biodiversidad que habita en sus entrañas resulta desorbitada para nuestros ojos. Como las hojas lanceoladas, un tanto coriáceas y brillantes del aligustre de la imagen inicial.



Por su parte central alterna pinos, eucaliptos con especies más autóctonas como el fresno y el roble. Que la luz penetrante no te ciegue a la hora de distinguir unos de otros.


 El Senecio cano de la parte superior pulula en pleno camino. Desafiando a las pisadas de los intrusos que penetran en su hábitat. El arraclán descubre sus primeros frutos, maduros y no aptos para el consumo.


 Un alto en nuestra aventura...Silencio sepulcrar..Un invertebrado revolotea  en un claro del bosque. Busca una morada donde descansar. Su tamaño, color azul de torso y alas nos hace decantarnos por un ejemplar perteneciente a la F. agrinoide.



Dos  hallazgos seguidos, no es ni medio normal. Un ejemplar de olmo nos cobija bajo su sombra. La enfermedad de la grafiosis no ha llegado a este reservorio. Por ahora este joven árbol se encuentra salvado.

 Este notable ejemplar de roble se retuerce en los aledaños del camino. Busca la luz, el resplandor de la vida en dura supervivencia con tras especies que le circundan: fresnos principalmente, pero también avellanos.

 Se acerca la hora de picar algo. Un poco de agua y unos frutos secos sacian nuestros estómagos. Lo mismo le ocurre a esta mariposa que se detiene a libar el néctar supremo de estas florecillas.
 Nos acercamos al final del recorrido. Volvemos sobre nuestros pasos y nos detenemos en este árbol que antes paso de largo. Un diminuta mosca reposa sobre la hoja de una encina.



 Los primeros frutos comestibles de la zarza empiezan a madurar: las moras. Una breve parada para probar las primeras de este caluroso mes de Julio.


 Concluimos esta entrada en el blog con un desafiante rostro: la cara del Cerambyx cerdo que nos encontramos agazapado, camuflado en los terrenos de un robledal.