lunes, 18 de marzo de 2013

YA ES PRIMAVERA EN BASOKOLORE

El color naranja destellante de esta flor colonizadora por estas latitudes tiño de colorido la mañana. La lluvia plomiza cesó al final de la jornada cuando las  tareas ya habían concluido.


Desde ayer los carboneros que transitan por el bosque privilegiado de Basokolore pueden refugiarse sin pagar ningún tipo de peaje y alquiler en su nuevas moradas. Sutilmente coloreadas por una mano amiga para que les permita orientarse en sus vuelos fugaces.


La idea no es sólo facilitar un refugio para la puesta de los huevos, pasar una noche loca con su  pareja o facilitar el alojamiento  por tiempo indefinido si lo creen conveniente sus inquilinos. Aquí nadie les va a desauciar de su morada. Además se colocaron otras que sirven como comederos ocasionales  para el tránsito diario.


 Las primeras yemas de  flor del almendro se despiertan a la estación venidera.Renace la vida en el corredor ecológico de Basokolore. Basta con detenerse un instante cuando la primavera esté en su esplendor y comprobar como las distintas especies atlánticas cobran vigor: espinos, fresnos, endrinos, cornejos, boneteros, cerezos, tilos,  castaños, nogales, arces  y serbales plantados con esfuerzo pero que a largo plazo convertirán el lugar en un auténtico bosque autóctono. Junto con la regeneración natural que propicia otra especie ya presente como el roble. Biodiversidad en estado puro.


No resulta fácil instalar las VPOS. Elegir el árbol adecuado para que el herrerillo acceda teniendo en cuenta la dirección del viento, la rama adecuada y la altura conveniente alejada de posibles depredadoras que también circundan este territorio.

Cualquier rincón es válido. El chochín no deberá realizar grandes esfuerzos para acceder a este nido camuflado en una parte de la vivienda. La piedra de la pared mimetiza la morada del futuro inquilino.

Una muestra que el hogar ha tenido okupas durante la noche lo muestran estos excrementos de la fotografía. Parece que esta promoción tiene buena acogida entre las aves que sobrevuelan Basokolore.

Ya sólo quedan colocar estos lapiceros en una próxima ocasión, con ellos se escribirá la historia del futuro bosque de colores.