martes, 22 de octubre de 2013

EL BOSQUE HABITADO DE CIÑERA

 Otoño.Tiempo de melancolía, de recuerdos, de poesía visual que ilustra nuestros ojos.
 Hojas sueltas que tapizan el manto del hayedo teñido de ocre ocasional.
 Mezcla de colores, variedad cromática que inunda el paisaje umbrío  a la vera del río.
 Suculentos alimentos brotan del suelo en la estación húmeda.
 Dos por uno, el supermercado de la Naturaleza también es generoso.
 Hongos de distintos tamaños sirven de morada para los duendes, elfos y gnomos del bosque.
 Aguas bravas refrescan el entorno rodeado de un musgo verde abrumador.
 Frutos generosos del hayuco restaurarán en un futuro el bosque primigenio.
 Sombra aquí, sombrilla natural allá, arraigada a la corteza del árbol.
 Fagus Sylvatica, Pagoa, Faia, Faial, nos resulta indiferente como te denominen Faedo.
 Otro tipo de madera recorre tus entrañas a modo de pasarela ¿Contratiempos en el medio natural?
 Piedras, hojas, agua,silencio y susurro del viento elementos primordiales del lugar.
 Contraste de claridad, poca luminosidad básico en la mayoría de los hayedos.
 Nos alejamos de este singular hábitat observando la sombra alargada del árbol en el río.
Mi color, tu color, nuestro color. Cada árbol con el suyo propio de la estación otoñal.