viernes, 28 de noviembre de 2008

TXIRPIAL TAL CUAL




Cambio de escenario. Mismos protagonistas.Y ya van ocho ediciones del DÍA DE LOS BOSQUES AUTÓCTONOS. Tiempo desagradable,lluvia y sirimiri impertinentes.El parque de Ametzola muestra un color grisaceo, sereno y con poca gente. Los incondicionales ,seguidores de otros años, acuden puntuales a la cita.
En pocos minutos se despliegan las dos mesas donde colocamos nuestro pequeño tenderete. En un lado, un herbario con distintas hojas recogidas en el propio parque. Además de documentación sobre como plantar, el por que y el lugar conveniente para ello. En el otro, las diferentes especies de arboles y arbustos autóctonos que se regalaron a los participantes.Arraclan, laurel, manzano silvestre, peral silvestre, arce campestre, fresno,hipérico, principalmente.
Comienza el recorrido por el parque. El grupo inicial se ve incrementado en número por distintas personas que se incorporan, sin saber de que lo que se trata. Dos horas después regresan todos al punto de partida. En busca de su preciado obsequio. EL JOVEN PLANTÓN. Contentos por lo que han aprendido intercambian conocimientos e interrogantes con los allí congregados. En busca de soluciones para sus problemas arbóreos domésticos.
El broche final a la jornada supuso la destrucción y "quema simbólica" de nuestro emblemático cartel.Con el fuego se desvanece el último vestigio, el icono representativo de aquello por lo que luchamos.Es época de cambios. De renovaciones. Casi una década de encuentros, reuniones, actividades, acuerdos y porque no, también desaveniencias.
Las cenizas simbólicas representan la llegada de nuevos hitos. Como el ave fénix que renace de sus cenizas. ¿Renovarse o morir? CONTINUARÁ.